Dumping social

El balón FIFA 2014 se vende al doble del salario de los trabajadores que lo fabrican

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La Copa del Mundo de Fútbol no tiene lugar sin Pakistán. El país, que ocupa el 164º rango mundial según la última clasificación de la FIFA, está no obstante muy presente desde el principio de la competición: él es quien suministra los balones utilizados durante los 64 partidos.

Este artículo fue inicialmente publicado en francés, aqui.

La información se ha dado a conocer en el sitio web americano Bloomberg. La empresa Forward Sports, con sede en Sialkot, en la región de Punyab, al este del país, ha cumplido el contrato propuesto por el proveedor Adidas, el segundo mayor fabricante de artículos deportivos del mundo, para fabricar el balón oficial. En un primer momento se había previsto que el “Brazuca” (nombre del balón) se fabricara íntegramente en China. Pero, obedeciendo al dumping social, la sociedad alemana ha preferido confiar una parte del contrato a un subcontratista de un país vecino.

Una de las razones que ha motivado su decisión es la reducción de los costes de producción: 74 euros/mes (100 USD) de salario mensual por empleado, a razón de ocho horas de trabajo diarias, seis días a la semana – que representa un salario ligeramente inferior a la renta media per capita. Hoy en día, 1.800 trabajadores y trabajadoras paquistaníes se afanan en la fábrica de la cadena “Brazuca”. Sin embargo eso no impidió que el 3 de diciembre de 2013 el ex jugador internacional brasileño Cafu se jactara, durante la presentación oficial, de un balón “100% brasileño”. “Es magnífico y tiene realmente las características y los colores de Brasil.”

Ganancias garantizadas para Adidas

Para diseñar este 12º modelo oficial de balón para la Copa del Mundo, los ingenieros del proveedor alemán lo estuvieron poniendo a prueba durante dos años y medio en diez países distintos. Más de 600 jugadores lo han utilizado, entre ellos Karim Benzema y Lionel Messi. El presupuesto para el diseño de esta “pequeña maravilla” no ha sido desvelado. ¿Es entonces mejor que el “Jabulani”, su predecesor de la Copa del Mundo de Sudáfrica? Hasta los ingenieros de la NASA han abordado la cuestión.

En un artículo presentado por la BBC, el Doctor Rabi Mehta, experto en aerodinámica de la agencia estadounidense, aconseja a los jugadores “no patear el balón con tanta fuerza como en 2010”. La superficie del balón, más rugosa, repercutirá considerablemente en la trayectoria. Adidas espera convertir el “Brazuca” en una de sus grandes ventas del año. Anteriormente se vendieron 13 millones de “Jabulanis” en el mercado mundial. Según Bloomberg, la empresa espera superar esta cifra.

Khawaja Hassan Massoud, responsable del departamento de desarrollo de nuevos productos de Foward Sports, confía al corresponsal del sitio web de información americano que “[su] empresa proporcionará más de 2 millones de Brazucas de diferentes calidades”. El proveedor se ha negado a especificar la distribución geográfica de las ventas y los detalles de los acuerdos comerciales. Pero cientos de balones están inundando ya el mercado mundial. Por 30 euros se puede comprar una réplica de buena calidad, mientras que el balón oficial cuesta 140 euros (190 USD), es decir el doble del salario mensual que reciben los trabajadores paquistaníes. Un interesante margen en perspectiva para Adidas.

Sustancias químicas peligrosas

Al mismo tiempo, en el marco de su campaña Detox, Greenpeace ha hecho analizar más de 33 artículos deportivos comercializados en el ámbito de la Copa del Mundo 2014 por Nike, Adidas y Puma. Se trata de artículos fabricados principalmente en Asia (China, Indonesia y Vietnam), pero también, a veces, en Europa del Este y en Argentina. ¿Conclusión? “La fabricación de estos artículos implica la contaminación de lagos y ríos y constituye una amenaza para la salud de personas y de animales.”

La mayoría del calzado y guantes de los guardametas, que han sido sometidos a estas pruebas, contienen en ocasiones niveles importantes de sustancias como hidrocarburos perfluorados (PFC) – en particular el ácido perfluorooctanoico (PFOA), clasificado en el marco de la directiva REACH de la Unión Europea como una “sustancia extremadamente preocupante” debido a su toxicidad y su persistencia – o etoxilatos de nonilfenol (NPE).

El balón Brazuca contiene concretamente NPE. “Es una sustancia química que se degrada y se convierte en nonilfenol, un compuesto tóxico para los organismos acuáticos y que altera el sistema hormonal”, precisa Greenpeace. La ONG ecologista considera que estos resultados son la prueba de que, a pesar de sus promesas desde el lanzamiento de la campaña Detox, las grandes marcas como Nike y Adidas no se han implicado realmente en un proceso de eliminación de las sustancias tóxicas en sus cadenas de producción.

Morgane Thimel y Equal Times

Traduccion de Equal Times.

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