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Los controles fronterizos

Libre circulación suspendida: los defensores del clima no serán bienvenidos en Francia para la COP 21

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El gobierno francés se prepara a restablecer los controles fronterizos durante un mes, el tiempo de la Cumbre Internacional sobre el Clima de Paris. Se ha tomado esta medida excepcional «en caso de amenaza grave contra el orden público o la seguridad interior». La sociedad civil, que pretende movilizarse masivamente, parece ser el principal blanco de la medida. Numerosas delegaciones procedentes de países del Sur tropiezan con dificultades para obtener sus visas.

A partir del 13 de noviembre, los ciudadanos comprometidos y la sociedad civil movilizada por el clima dejarán de ser bienvenidos en Francia. La Conferencia Internacional por el Clima de Paris, de finales de noviembre viene acompañada del restablecimiento de los controles en las fronteras nacionales. Durante un mes, la libre circulación de los ciudadanos de la Unión Europea se verá suspendida. Basta! obtuvo un despacho de las autoridades francesas, publicado por el Consejo de la Unión Europea, relativo a «la reintroducción temporal de los controles de las fronteras interiores con Bélgica, Luxemburgo, Alemania, Suiza, Italia y España con motivo de la COP 21». Estas medidas excepcionales iniciarán el 13 de noviembre, es decir dos semanas antes de la inauguración de la conferencia y terminarán el 13 de diciembre, dos días después de la clausura del evento, tal como consta en el extracto del documento a continuación [1]:

«Amenaza grave contra el orden público»

El gobierno hace valer el artículo 23 del Código de fronteras Schengen que dispone del derecho de los Estados miembros de reintroducir el control de sus fronteras interiores durante un periodo limitado – un máximo de 30 días – «en caso de amenaza grave contra el orden público o la seguridad interior». La última vez que el gobierno francés recurrió a esta disposición remonta a 2012 durante el G20 de Cannes. Polonia también restableció sus fronteras provisorias en 2013, con motivo de la 19ª conferencia internacional sobre el clima que se llevó a cabo en Varsovia.

«Desde la entrada en vigor del código de fronteras, en 2006, todas las reintroducciones de control fronterizo han estado ligadas a la prevención del terrorismo, de la criminalidad, o a razones de seguridad relativas a reuniones internacionales o eventos deportivos», señala Le Monde. Laurent Fabius, ministro de Asuntos exteriores y presidente de la COP 21, acaba de anunciar la presencia de al menos 80 jefes de estado y de gobierno. ¿Qué teme exactamente el ministerio del Interior para valerse de semejante dispositivo? Este último, hasta ahora, no ha respondido a los cuestionamientos de Basta!

Multiplicación de visados denegados

Diversos signos demuestran que estas medidas excepcionales apuntarán principalmente a la sociedad civil y a los defensores del clima. La Coalition climat 21, que reúne a 130 organizaciones, llama la atención sobre la dificultad de obtener visados a los miles de participantes que vienen de los países del Sur. Algunas solicitudes son rechazadas, otras son obstaculizadas en sus trámites. «Las embajadas piden diferentes documentos tales como cartas de invitación que nosotros hemos redactado y pruebas como la capacidad de pagar los transportes», subraya Juliette Rousseau, portavoz de la coalición. «Hoy, es el presidente de Attac Togo que acaba de cargar con una denegación de su solicitud. La razón: ¡Su viaje carece de justificación!» «Contaba con una invitación de la Coalición así como de una invitación de Attac France, la cual afirmaba que todos los gastos relativos a su estancia en Francia correrían por nuestra cuenta», confirma Jeanne Planche, coordinadora de la asociación.

¿Asistir a la COP 21 no es un argumento suficiente para las embajadas? «No somos infalibles en lo absoluto, se defiende el ministerio Asuntos exteriores interrogado por Basta !, aunque naturalmente somos favorables a una muy amplia participación de la sociedad civil, más allá de las acreditaciones». Así, al parecer el Quai d’Orsay ha instaurado «una gestión especial» para los participantes acreditados, en particular aquellos que requieren de un visado para entrar en Francia [2]. Según una fuente diplomática, no obstante se ha operado una distinción entre los oficiales que disponen de un pasaporte diplomático y dependen de hecho del ministerio de Asuntos exteriores, y todas las otras solicitudes que dependen del ministerio del Interior. «Somos un simple buzón», afirman en el Quai d’Orsay.

Extracto de la notificación de denegación de visado La Embajada de Francia en Togo examinó su demanda de visa: la visa fue rechazada.
La presente decisión se basa sobre el(los) motivo (s) siguiente(s):
1. El documento de viaje presentado es falso/falsificado
2. El motivo y las condiciones de la estancia prevista no han sido justificadas

Otro caso emblemático con el que Basta ! se encontró, es el de Mohad Gasmi, paladín de la lucha contra el gas de esquisto en Argelia. El 21 de octubre, acudió al consulado de Francia en Argel, provisto de la invitación de la Coalition Climat 21, para solicitar el visado. El consulado le concede efectivamente una cita, pero con fecha del 5 de enero de 2016, ¡es decir un mes después de la clausura de la COP 21! «El gobierno había garantizado las facilidades para las acreditaciones a nuestras organizaciones miembros. Pero se ha hecho todo para limitar el número de personas que asistirán a París, denuncia Juliette Rousseau. El gobierno selecciona la sociedad civil que va a participar en la cumbre oficial.» Una selección que se verá acentuada por el reforzamiento de los controles en las fronteras francesas, terrestres y aéreas.

«¡Abrid París al mundo!»

Otro problema que se ha destacado es que el gobierno francés y el ayuntamiento de París, aún no han indicado cuáles serían las soluciones para el alojamiento de miles de participantes. La Coalition Climat 21 parece haber recibido ya «más de 10 000 solicitudes» que emanan de representantes de la sociedad civil. «Por el momento, tenemos la promesa de 1000 plazas de parte de la comunidad de aglomeración Plaine Commune, ¡por lo que aún faltan al menos 9000 plazas de alojamiento!», se preocupa Juliette Rousseau. «Tenemos respuestas negativas de las colectividades que nos afirman que los espacios colectivos ya están movilizados para las elecciones regionales.» La primera vuelta de las elecciones se llevará a cabo, efectivamente, el 6 de diciembre, pero este argumento convence difícilmente en lo que se refiere al resto de los días...

Una carta abierta a la alcaldesa de París Anne Hidalgo titulada «Ouvrez Paris au monde!» -Abrid París al mundo-, la insta a que «ponga a disposición de la Coalition Climat 21 lo más pronto posible, los espacios que permitan alojar a los representantes de las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo». A principios de septiembre, François Hollande aseguraba que el éxito de París dependería «de la capacidad y de la voluntad de los Estados, aunque también de la fuerza de los pueblos [y] de sus movimientos». Una «fuerza» que su gobierno se prepara a limitar inflexiblemente. A menos de un mes de la inauguración de la conferencia, las organizaciones de la sociedad civil ponen en tela de juicio la sinceridad del gobierno en cuanto a su voluntad de asociarla al proceso, en toda su diversidad.

@Sophie_Chapelle

Photo : CC Paolo Cuttitta

Traducción : Regina Caillat-Grenier / Tlaxcala

Articulo original publicado en francés por aqui

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