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Desigualdades

Alemania : La reforma laboral envía a las mujeres a casa

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Alemania, su competitividad, su flexibilidad, su capacidad de reformar el mercado laboral... que, en la práctica, convierte a sus mujeres económicamente dependientes de por vida de sus maridos y les devuelve al hogar. Una de cada dos alemanas trabaja a tiempo parcial; de ellas, 4,5 millones en un “minijob”: esos trabajos pagados con menos de 450 euros que no generan casi ningún derecho. Un divorcio, un marido en paro o fallecido, supone la pobreza. ¿El modelo alemán es el futuro?

Este articulo fue publicado, al principio, en Francés, aqui.

“Buscamos un cuidador o una cuidadora de personas mayores para nuestro servicio de atención a domicilio en Essen,” anuncia una empresa alemana en la web de la Agencia Federal de empleo (Arbeitsagentur), el equivalente alemán de la Oficina de empleo. Además de una formación específica de tres años, pide a la persona candidat que sea flexible, autónoma y comprometida con su trabajo; y, si es posible, que tenga ya alguna experiencia y carnet de conducir. Todo esto por... ¡400 euros al mes y sin precisar el horario! “No está excluida una contratación a tiempo completo” deja vislumbrar el anuncio. Esta es, de hecho, una oferta de “minijob”, una forma de empleo precario que aumentó en Alemania desde la primera ley, llamada Hartz, de desregularización del mercado laboral hace diez años. Minijobs que afectan especialmente a las mujeres.

7 millones de “minitrabajadores” y salarios inferiores a los mas bajos

Las leyes Hartz son reformas adoptadas por el gobierno socialdemócrata y verde de Gerhard Schröder que entraron en vigor entre 2003 y 2005. Alabadas tanto por el Eliseo como por la derecha neoliberal, el balance de estas leyes muy controvertido en Alemania. Los defensores de las mismas aseguran que han permitido luchar contra el paro y relanzar el empleo. La realidad es mucho menos rosa, sobre todo para las mujeres.

“Con las reformas Hartz, la situación de las mujeres en el mercado laboral se ha deteriorado; sobre todo, a causa de que la ley que ha facilitado los minijobs”, estima Ursula Engelen-Kefer,antigua vicepresidenta de la Federación sindical alemana(DGB). Estos minijobs existen desde hace mucho tiempo, pero estaban limitados a una actividad de 15 horas de trabajo como máximo a la semana y remuneradas con 350 euros al mes. La primera ley eliminó el límite horario y aumentó el suelo salarial a 400 euros (que este año ha pasado a 450 euros)

Resultado: estos trabajos están muy mal pagados. "¡Hoy el empleador puede exigir legalmente 24 horas de trabajo semanales por 450 euros!”, subraya la sindicalista. 450 euros mensuales por 20 horas semanales significan solamente 5,60 euros/hora. Por 15 horas semanales la hora de trabajo sube a 7,50 euros. En la práctica, según un estudio del Ministerio de la Familia publicado en abril, el 90% de los empleados en minijobs trabajan menos de 20 horas a la semana. Más de las tres cuartas partes de los “minitrabajadores” cobran un salario inferior a los 8,50 euros/hora, analiza la federación sindical DGB. O sea, por debajo de los salarios alemanes mas bajos [1].

Entre los 7 millones de personas que trabajan en minijobs [2], cerca de dos tercios son mujeres. Y este minijob constituye para las tres cuartas partes de ellas, su único empleo. Los sectores de empleo tradicionalmente femeninos son los más afectados por este fenómeno: más de un millón de minijobs en el comercio, cerca de 800.000 en limpieza, más de 400.000 en sanidad. En la hostelería, ¡uno de cada dos trabajadores tiene un minijob! Y es así, porque cualquier empresario, desde un particular a una multinacional, pasando por la administración o la educación [3], puede recurrir a un minijob, sin limitaciones: la única condición es que el salario mensual no sobrepase los 450 euros.

Sin seguridad social, ni prestación de desempleo

¿Cómo explicar su éxito en estas condiciones? Los minijobs se contratan según la fórmula “salario bruto = salario neto”. Estos empleos están exentos de cotizaciones sociales para los empleados, pagando los empleadores una cotización del 30%. Una trampa. Porque, cuando acaba el contrato, los minitrabajadores no se benefician del seguro de enfermedad ni del seguro de desempleo. Y sus cotizaciones para la jubilación son ridículas. ¡Trabajad 45 años en un minijob y solamente tendréis derecho a una pensión de 140 euros!

Y esta trampa se cierne sobre las mujeres: una de cada diez mujeres activas (de 18 a 64 años) trabaja en un minijob. “Esto significa que las mujeres que buscan un empleo y no disponen de cualificación profesional o se reintegran al mercado laboral después de una pausa para ocuparse de sus hijas e hijos, a menudo no reciben más ofertas que estos minijobs”, analiza Ursula Engelen-Kefer.

Dependientes del marido para toda la vida

Sin cotizaciones salariales, “las mujeres con minijobs dependen de su pareja para contar con un seguro de “enfermedad”, concluye la sindicalista. La otra consecuencia es la pobreza asegurada en la jubilación. El problema es que muchas mujeres aún jóvenes no se dan cuenta de lo que significa encontrarse en la jubilación sin pensión ni seguro de enfermedad, dependiendo de su marido. Dicen simplemente ’el bruto igual al neto, es maravilloso’. Esta situación es apoyada por los hombres, que pagan menos impuestos si sus mujeres trabajan poco. Así pues este desarrollo de los minijobs va justamente en la mala dirección”.

En este contexto, no es extraño que el 84% de las mujeres que ejercen un minijob como actividad principal estén casadas, mientras que la proporción entre la población femenina alemana no es más que del 60%. Además, una vez cogen un minijob, las mujeres se quedan: un tercio desempeña este tipo de empleo durante diez o mas años, y más de la mitad durante más de seis años. En contra de ciertas ideas extendidas, los minijobs no están dirigidos a estudiantes o personas jubiladas a la búsqueda de un complemento a su pensión. La gran mayoría (58%) son personas activas.

Las mujeres:”Salarios de apoyo para el hogar”

“En caso de divorcio, de paro o fallecimiento del marido, las mujeres con minijobs difícilmente pueden asegurar su supervivencia y la de su familia”, previene el sociólogo Carsten Wippermann, que ha dirigido el estudio publicado en abril por el Ministerio de la familia. Para él, los minijobs constituyen de hecho “un programa de producción de dependencia y de impotencia económica de las mujeres de por vida”. Un programa aprobado por la primera ley Hartz bajo un gobierno socialdemócrata...

Pero, ¿ Han servido las reformas alemanas del mercado laboral para desarrollar, por lo menos, el empleo de las mujeres? A primera vista, sí. La tasa de empleo conoció un crecimiento neto del 62% de 2002 al 71,5% en 2012. Ahora mismo está por encima de la tasa de las mujeres francesas (65%) [4]. Pero al mirar desde más cerca, el cuadro no es tan glorioso. “Efectivamente hoy tenemos más mujeres activas que hace diez años, pero se reparten el mismo volumen de trabajo”, deplora Karin Schwendler, del sindicato del sector terciario Vendi. “La jornada completa retrocede y la de tiempo parcial aumenta cada vez más”. Casi una de cada dos trabajadoras alemanas (45%) lo es a tiempo parcial, frente a una de cada tres en Francia [5]. Las trabajadoras alemanas a tiempo parcial trabajan de media menos de 19 horas a la semana, frente a más de 23 horas las de Francia [6].

¿Hacia un salario mínimo… que excluya a las mujeres?

“Entre nosotros, las mujeres que aún trabajan son consideradas como salarios de apoyo para el hogar. La imagen que predomina es siempre la del hombre que lleva el salario a la casa y la mujer que quizás aporte alguna cosa más”, explica la responsable del sindicato de servicios. Las reformas Hartz funcionan sobre este modelo, con la extensión de los minijobs, pero también con la reducción (en 2005) de las prestaciones individuales por desempleo a un año, frente a los dos años de antes. En seguida fueron substituidas por prestaciones pagadas en función de los ingresos del hogar, de los cuales, sin embargo, se resta en parte el ingreso ligado a un minijob.

Hace diez años, estas reformas fueron adoptadas por los socialdemócratas que entonces estaban en el poder. Hoy, en la oposición, han situado la cuestión de los bajos salarios y la reivindicación de un salario mínimo en el centro de su programa para las elecciones legislativas de septiembre. “Esperamos la creación de un salario mínimo después de las elecciones, indica Karin Schwendler. También queremos que los minijobs estén sujetos a cotizaciones sociales desde la primera hora trabajada”. Ursula Engelen-Kefer es menos optimista: ”En los programas de los partidos para las legislativas se leen muchas cosas sobre el trabajo interino, que afecta a 900.000, personas y muy poco de los minijobs que, sin embargo, afectan a siete veces más de trabajadores». ¿Es tan extraño? El 70% de los interinos son hombres.

Rachel Knaebel

Traducción: VIENTO SUR

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